Estilo: Románico burgalés, influencia bizantina.
Siglo: Xll.
La ermita es el último vestigio que ha llegado hasta nuestros días del antiguo monasterio que existió en este lugar, anexionado al monasterio de Oña en 1063. Según el investigador Andrés Pérez, fue construida solo en dos años. Templo de nave única, con dos tramos reforzados con arcos fajones, crucero cubierto por cúpula sobre pechinas apoyadas sobre cuatro arcos torales doblados; encima de este tramo se alza la torre.
A los lados del crucero tiene dos templetes que se alojan mediante una curva en el espesor del muro, y avanzan con un arco apoyado sobre dos columnas, rematado por piñón angular. La cabecera tiene ábside con planta semicircular peraltada, con bóveda de horno continuada por bóveda de cañón.
Los volúmenes del exterior son rotundos, con el tramo del crucero destacado, sobre el que emerge la torre, perforada por pares de ventanas en cada lado; el acceso se realiza por un husillo cuyo cuerpo sobresale en el lado septentrional. El ábside es muy notable, con tres amplios arcos ciegos articulando la superficie curva y cobijando sendas ventanitas.
En el exterior del ábside hay un epígrafe en caracteres del siglo Xll, incompleto, con las palabras "...PRESENTIS: TEMPORIS ... / ERA M", que se supone se dejó sin terminar la espera de hacerlo cuando se consagrara el templo, pero finalmente no se concluyó la inscripción.
La portada se encuentra en el lado septentrional. Es sobria, como corresponde a su cronología avanzada, y se remata con tejaroz sobre canecillos. Consta de doble arquivolta y guardapolvo. Las arquivoltas apean sobre capiteles de influencia silense: aves afrontadas, leones de cabeza compartida y equinos en lucha.
Las ventanas de la nave se decoran con guardapolvos ajedrezado, motivo que se repite en las líneas de imposta que las rematan a la altura de los arcos y en su parte inferior.
Fuente: Cartel informativo.
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